En un Congreso Internacional sobre Finanzas Islámicas en el siglo XXI organizado por el IE Business School y el Saudi-Spanish Center for Islamic Economics and Finance (SCIEF), Ahmad M. Ali, presidente del Islamic Development Bank, destacó que el objetivo principal de la entidad es seguir los principios de las finanzas islámicas con el fin de mejorar el desarrollo económico de los países que lo forman y ayudar a la integración de dichas economías.
Ayer en Doha empezó la octava edición de la conferencia internacional de economía y financiamiento islámico, bajo el lema “el crecimiento sostenible y el desarrollo económico global bajo la óptica islámica”.
Estuvieron presentes en la jornada de inauguración, el gobernador del Banco Central de Qatar, Sheij Abdallah Bib Saud Al Thani, el director general del Banco islámico de Desarrollo, Ahmad Mohammed Ali Madani, el decano de la Facultad de estudios Islámicos de Qatar, Hatem Al Qaranchawi, el presidente de la Asociación Internacional de Economías Islámicas, Maabad Al Yarhi, y el director del Centro de Investigaciones perteneciente a la Organización de la Cooperación Islámica (OCI), Nabil Dabul, según informó la agencia QNA.
La banca islámica logra sobreponerse a una serie de chubascos en los últimos meses, tanto financieros como filosóficos, y no deja de crecer, desafiando a sus críticos y cosechando más adherentes.
Bajo este enfoque, el influyente Financial Times de Londres dedicó este miércoles un artículo a las finanzas islámicas, firmado por el periodista Robin Wigglesworth (“Niche market defies its critics, gaining in depth and sophistication”).
En la estela de la crisis financiera actual y de la escasez de alimentos a nivel global, la necesidad de incrementar las economías de pequeña escala a través de una mayor producción se ha convertido en un desafío para planificadores.
Así lo entiende el Al Huda Centro de Banca y Economía Islámica (CIBE), organizador del taller especializado en Agricultura Islámica y Finanzas Rurales, a realizarse el 28 y 29 de noviembre próximos en Islamabad, Pakistán.
Todos sabemos que muchos de sus fondos soberanos participan en fondos clásicos, que están lejos de respetar la ley islámica.
Cuando buena parte del planeta aún se pregunta cómo arreglar el sistema financiero que colapsó hace un año, algunos creen que las respuestas están en el mundo islámico. Con su forma particular de hacer negocios con base en la Sharia o ley islámica, que prohíbe la especulación y promueve los riesgos compartidos, las finanzas islámicas ganan terreno en Europa y otras partes del mundo.